1. ¿Por qué es importante?
Cuando una de las partes no cumple lo que firmó, la otra no solo sufre una molestia: puede sufrir un perjuicio económico real (pérdida de dinero, gastos extra, retrasos en su actividad) e incluso un daño moral o reputacional. En estos casos, el ordenamiento jurídico español permite exigir el cumplimiento o, si ya no es posible, reclamar una indemnización por los daños y perjuicios causados (arts. 1101 y ss. del Código Civil).
2. ¿Cuándo hay incumplimiento de contrato?
Hablamos de incumplimiento cuando una de las partes:
• No hace lo que se comprometió a hacer (no entrega el producto, no presta el servicio).
• Lo hace tarde o fuera de plazo.
• Lo hace mal o de forma defectuosa (obra con vicios, servicio incompleto, asesoramiento incorrecto).
• Deja de pagar el precio o lo paga solo en parte.
Ese incumplimiento puede generar responsabilidad si hay contrato, incumplimiento imputable y daño probado.
3. ¿Qué puedo reclamar?
En una reclamación por responsabilidad civil contractual puedes pedir:
1. Cumplimiento del contrato: que la otra parte haga lo que se comprometió.
2. Resolución del contrato: dejarlo sin efecto porque la otra parte ha incumplido.
3. Indemnización de daños y perjuicios: que te paguen lo que has perdido.
Dentro de los daños y perjuicios diferenciamos:
• Daño emergente: lo que ya has tenido que gastar o perder por culpa del incumplimiento (facturas extra, contratar a otra empresa, alquiler de maquinaria, costes de materiales, penalizaciones…).
• Lucro cesante: lo que dejaste de ganar porque el contrato no se cumplió (por ejemplo, no pudiste abrir el local porque la obra no se terminó a tiempo; no pudiste prestar un servicio a tu cliente porque tu proveedor incumplió).
En algunos casos también puede reclamarse daño moral, por el perjuicio personal o reputacional causado, si está bien justificado.
4. La clave: la prueba
En este tipo de asuntos, lo que marca la diferencia es la documentación. Conviene reunir:
• Contrato, presupuesto aceptado, encargo, pedido o correos donde conste el acuerdo.
• Facturas y pagos realizados.
• Comunicaciones reclamando el cumplimiento (email, burofax, whatsapp profesional).
• Fotografías o informes técnicos si el incumplimiento es de obra o servicio.
• Documentos que acrediten el perjuicio económico (pérdida de un cliente, gastos extra, tener que contratar a un tercero).
Si no hay prueba del daño, el juez no lo puede indemnizar. Por eso es importante reclamar pronto y por escrito.
5. ¿Qué pasos seguir?
1. Revisar el contrato: plazos, penalizaciones, jurisdicción, posible cláusula de resolución.
2. Requerir por escrito el cumplimiento o la reparación del daño (burofax o email formal).
3. Dar un plazo razonable para que la otra parte cumpla.
4. Si no responde o se niega, iniciar reclamación judicial de cantidad y, en su caso, resolución del contrato.
5. Contar con un abogado especializado que calcule bien los daños (a menudo se pide menos de lo que corresponde).
6. Ejemplos típicos
• Reforma de local o vivienda que no se termina en plazo → puedes reclamar los gastos extra y lo dejado de ganar por no poder abrir o entrar a vivir.
• Prestación de servicios profesionales defectuosa (diseño web, asesoría, mantenimiento) → puedes reclamar el coste de volver a hacerlo con otro profesional.
• Suministro de mercancía defectuosa o no conforme → puedes reclamar la sustitución o el precio más los daños derivados del retraso.
• Arrendador que entrega un local sin condiciones para la actividad (falta de potencia eléctrica, licencias, filtraciones) → puedes pedir resolución + indemnización por los daños sufridos.
7. ¿Por qué acudir a un abogado?
Porque no basta con decir “me han incumplido”. Hay que:
• Encajar jurídicamente el incumplimiento.
• Acreditar el nexo causal entre el incumplimiento y el daño.
• Cuantificar bien los perjuicios (a veces hay que aportar pericial).
• Elegir la acción correcta: cumplimiento, resolución, indemnización… o una combinación.
Un abogado te ayuda a no dejar dinero fuera de la reclamación y a hacerlo por la vía procesal adecuada.
8. Conclusión
La responsabilidad civil por incumplimiento de contrato no es solo una cuestión jurídica, es una herramienta para restablecer el equilibrio cuando la otra parte no cumple. Si tienes un contrato, lo cumples; si no lo cumples, respondes. Pero para que esa respuesta sea efectiva, hay que probar el daño, cuantificarlo bien y elegir la acción adecuada (cumplimiento, resolución o indemnización).
Por eso no conviene dejar pasar el tiempo ni limitarse a reclamar “lo que sea”. Con un asesoramiento especializado puedes recuperar lo que has perdido (daño emergente), lo que has dejado de ganar (lucro cesante) e incluso resolver el contrato si ya no te interesa seguir vinculado.
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